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| Charles Jules Henri Nicolle |
Charles Jules Henri Nicolle nació en Francia, en Rouen,
en 1866. Aunque tuvo una clara vocación por la literatura,
la influencia de una familia de larga tradición sanitaria
le hizo estudiar Medicina. Los estudios de esta ciencia los realizó
en Rouen y en París, con la fortuna de tener como profesor
a Elie Metchnikov, investigador galardonado con el Premio Nobel
de Medicina de 1908.
Tras finalizar los estudios de licenciatura, obtuvo el doctorado
en 1892 en el Instituto Pasteur. Regresó a su ciudad natal
para ejercer de profesor en la Universidad de Rouen, aunque una
sordera progresiva le originó importantes inconvenientes
para desarrollar su labor docente. Esta circunstancia le impulsó
a aceptar el puesto de director del Instituto Pasteur en Túnez,
que en aquel tiempo prácticamente carecía de actividad
investigadora y únicamente se limitaba a ser un centro de
vacunación.
Nicolle revolucionó este Instituto dándole un carácter
eminentemente investigador. La actividad desarrollada por Nicolle
en el norte de Africa le llevó a realizar estudios sobre
la casi totalidad de enfermedades infecciosas, adquiriendo notables
conocimientos sobre infinidad de enfermedades tropicales y a obtener
éxitos en sus tratamientos. La literatura del primer cuarto
del siglo cuenta con múltiples estudios de Nicolle sobre
numerosas enfermedades infecciosas y los tratamientos seroterápicos
para combatirlas.
Sus descubrimientos más relevantes fueron sobre el tifus
exantemático y sobre el sarampión. Sobre esta última
enfermedad describió un método de vacunación.
Charles Jules Henri Nicolle murió en 1936 cuando contaba
60 años de edad.
En los primeros años del siglo XX la idea de la transmisión
de enfermedades infecciosas por los mosquitos era de plena vigencia.
Casi todos los investigadores enfocaban sus estudios hacia estos
insectos para aclarar el mecanismo de transmisión de las
enfermedades infecciosas no conocidas. Nicolle logró determinar
que el tifus exantemático se transmitía al ser humano
por medio de los piojos. El primer paso fue conseguir inocular la
enfermedad a un chimpancé, el cual transmitió la infección
a otros monos con los que convivía en un ambiente lleno de
piojos.
Una vez conseguida la transmisión de la enfermedad, logró
determinar los períodos de contagio del tifus exantemático,
que van desde poco después de la aparición del cuadro
febril hasta unos días después de cesar la sintomatología.
Este hallazgo fue de suma importancia para poder determinar los
períodos de cuarentena y evitar la difusión de la
enfermedad. Otro hallazgo de Nicolle fue comprobar que los piojos
portadores del tifus no transmitían el agente responsable
de la enfermedad a sus crías.
El alto coste que suponía la investigación en monos
hizo que continuara sus investigaciones en cobayas. Los resultados
negativos en la transmisión de la enfermedad le hicieron
suponer que sus investigaciones habían fracasado, pero la
insistencia en el estudio de la enfermedad en cobayas le permitieron
apreciar que estos animales, aunque aparentemente no presentaban
la infección, sí que la transmitían, deduciendo
que tales animales padecían una especie de infección
asintomática, un tifus carente de cuadro febril. Fue la primera
observación en la que se describió que un agente patógeno
puede cumplir su ciclo vital dentro de un organismo sin que se manifiesten
los síntomas de la infección. Todos estos estudios
llevaron a Nicolle a conocer profundamente el tifus exantemático
y su mecanismo de propagación, estableciendo las bases necesarias
para poder elaborar una vacuna a partir de individuos convalecientes
de tifus exantemático.
Aunque a Nicolle se le atribuye el descubrimiento del mecanismo
de transmisión del tifus, es de justicia mencionar que el
primero en indicar de una manera solemne esta hipótesis fue
el médico español Carlos María Cortezo, que
en la Conferencia Internacional de París de 1903 expuso por
primera vez y de un modo terminante que el piojo era el parásito
intermedio del microbio productor del tifus exantemático. |