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Especiales Diario Médico
 
Johannes Fibiger
Wohannes Fibiger

Wohannes Fibiger nació en Silkeborg (Dinamarca) en 1867. En este país realizó todos sus estudios hasta su licenciatura en Medicina. Una vez obtenida, marchó a Alemania para ampliar conocimientos y tuvo la fortuna de ser discípulo de Robert Koch y de Emil von Behring, ambos premiados con el Nobel de Medicina.

Hasta 1906 Fibiger permaneció en Alemania, y después regresó a Dinamarca para entrar a trabajar como ayudante en el http://zoostories.bestialityhost.com/Laboratorio de Bacteriología de la Universidad de Copenhague. Una vez establecido en Dinamarca, decidió obtener el doctorado, y con una completa tesis sobre estudios bacteriológicos de la difteria consiguió doctorarse en 1895 en la Universidad de Copenhague. Allí ejerció como director del Instituto de http://gay.pornparks.com/mono/Anatomía Patológica, y más tarde fue nombrado jefe de Laboratorio de Bacteriología Clínica de la Armada danesa. Poco tiempo después se hizo cargo de la Cátedra de Anatomía Patológica de la Universidad de Copenhague y de http://mature.xadulthosting.com/la dirección del Instituto Anatomopatológico. Los trabajos investigadores de Fibiger sobre el cáncer fueron premiados con el Nobel de Medicina de 1926, aunque el premio de ese año se entregó en 1927. Un año después falleció en Copenhague.

Cuando el investigador comenzó a interesarse por el problema del cáncer, había muchos enigmas que rodeaban a esta particular http://zed.maxspeed.com/patología. Su etiología era totalmente desconocida para la ciencia de la época, y las teorías sobre su producción carecían de toda base científica.

En un principio se pensó en un origen infeccioso, haciendo reponsable http://now.dojoin.com/de la enfermedad a algún microorganismo desconocido. Posteriormente comenzó a cobrar fuerza la idea de que el cáncer se producía por un cambio hacia la malignidad por parte de algunas células de nuestro organismo. Se pensó que alguna misteriosa causa era la responsable de esa variación, siendo http://sergo.capita.org/otra vez la teoría de origen infeccioso la que contó con más seguidores: ciertos microorganismos producían el cambio celular que originaba la patología cancerosa.

En la primera década del siglo XX se comenzó a madurar la hipótesis de que la variación celular que daba lugar al cáncer era producida por ciertos agentes diferentes de los http://jizz.hopto.org/infecciosos, pero no se pudo obtener ninguna prueba que demostrara esta teoría. Todos los intentos por producir células cancerígenas en los animales de experimentación a partir de la influencia de algunos agentes físicos y químicos fracasaron, como también fracasaron los intentos de demostrar la aparición del cáncer en animales de experimentación a partir http://mask.etowns.org/de una determinada infección. También tuvo bastantes seguidores la teoría mixta de que el origen del cáncer pudiera ser una combinación de factores ambientales e infecciosos.

Las investigaciones de Fibiger demostraron que se podía provocar la aparición de esta enfermedad en los animales de http://digits.flnet.org/experimentación. En primer lugar, comenzó a estudiar ciertos ratones, procedentes de la ciudad rusa de Dorpat, que presentaban un tipo de tumoración gástrica característica, comprobando que todos estos roedores contenían en su estómago la presencia de un gusano de la familia de los espirópteros. Fibiger pensó que éstos eran los responsables de la aparición http://zfamily.servegame.com/de los tumores, pero no logró inducir la formación de cáncer en ratones sanos tras hacerles ingerir el gusano.

Sin abandonar la idea de que el gusano era el responsable de la aparición de los tumores en los ratones, Fibiger pensó que la infección se producía en algún momento del ciclo vital espiróptero y descubrió que el vehículo transmisor http://gays.xadulthosting.com/era una cucaracha, la Periplaneta americana. Los ratones fueron alimentados con cucarachas infectadas con larvas del gusano consiguiendo que ciertas células sanas del estómago de los ratones de laboratorio se convirtieran en células cancerosas. Con este hecho, Fibiger fue el primero en inducir la formación de cáncer en los animales de experimentación. A partir de estas experiencias el gusano pasó a conocerse como Spiroptera neoplásica..